Ocúpate de quienes amas sin renunciar a tu vida

por | 13 Diciembre, 2016

Cuando una enfermedad como el Alzheimer hace su aparición la vida de la familia sufre un gran trastorno. El padre o la madre que quizás vivían solos hasta ese momento y eran perfectamente independientes dejan de serlo y deben de trasladarse a casa de los hijos.

Esto suele suponer un gran problema para todos, tanto para la persona dependiente como para los que de la noche a la mañana, deben de convertirse en cuidadores. La persona dependiente, mientras mantiene la mayor parte de sus funciones, quiere sentirse lo más libre posible y no desea ser una carga para sus hijos.

Estos se encuentran con que el tiempo apremia y sus padres han entrado en una cuenta atrás en la que saben que más pronto que tarde necesitarán atención las veinticuatro horas del día. Evidentemente, esto entra en conflicto con horarios laborales, la vida de los niños de la casa y cualquier tipo de vida social de la familia.

Muchos piensan como primera opción en contratar a alguien que se ocupe de esta persona en casa, pero un enfermo de Alzheimer no necesita de una niñera, sino de personal especializado que trabaje con ellos para tratar de frenar en todo lo posible el avance de la enfermedad. Y es mejor comenzar a hacerlo cuanto antes.

Tener a la persona en casa, bien aseada, con buena comida y sin que pase frío o calor no es suficiente para cubrir sus necesidades. Precisan de asistencia terapéutica y esa ayuda solo la pueden proporcionar centros especializados.

Los centros de día alzheimer ofrecen una salida para estas familias, favoreciendo tanto a los enfermos como a los cuidadores. Por un lado puede ofrecer al enfermo ayuda especializada con fisioterapeutas y otros profesionales que pueden ayudar a que la persona no pierda movilidad física ni tampoco mental.

Trabajar el cuerpo y la mente es básico para que el Alzheimer, aunque sea inevitable hoy en día que avance, no lo haga con pasos de gigante. Pero además, en estos centros la persona se encuentra con otras personas con sus mismos problemas con los que poder estar y relacionarse en la medida que su enfermedad se lo permite.

Para el cuidador, estos centros son la mejor solución para saber que la persona que quieren está bien atendida, tiene todo aquello que realmente necesita y que estará en las mejores manos mientras ellos pueden continuar con su vida.